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miércoles, 31 de diciembre de 2008

- ¿Qué tal vas de tristeza? - No me puedo quejar.

No voy a hablarte de hielo,
no de iris de modelos sin sal.
Quiero contar cuentos sobre el cielo
sobre el velo que nos cubre esta noche,
es más azul que el terciopelo
que caía en septiembre en el mar.

La ventana deja traslucir la potencia de la hora;
estamos despiertos, entre las tres y las siete y media;
estamos despiertos y desnudos;
estamos vivos y arropados con piel humana, y no es la nuestra.
No somos asesinos, somos dos en una noche de color azul
no, de color blanco azulado.

Tráeme un sobre, creo que me ha vuelto a subir la fiebre.
Dame té verde de beber, o, mejor,
dame una noche como esta
en que la fiebre adorna mi cabeza
de alucinaciones sin nombre.
Estamos en una cama inmensa
en un espacio casi polar
blanco azulado.

Las bombillas duermen a estas horas,
nos esconden de la aurora
boreal.
Bésame,
no quiero despertar.